jueves, 21 de mayo de 2015

El descenso de Milos

Raonic perderá 360 unidades

Milos Raonic se baja de Roland Garros

Una lesión impedirá al canadiense disputar el Abierto de Francia

Guadalajara, Jalisco. (21/Mayo/2015).- Milos Raonic recién había alcanzado su mejor posición en el ranking (4to clasificado), pero una lesión en su pie en el torneo de Madrid, oficialmente lo dejó fuera de Roland Garros.

El canadiense confirmó en su cuenta de Twitter que no le sería posible asistir al segundo grand slam del año: "Lamentablemente tengo que retirarme del Abierto de Francia este año. Di lo máximo para llegar a tiempo con la recuperación", escribió el actual número 6 del mundo.

Milos defendía los cuartos de final que alcanzó el año pasado, lo que equivale a 360 puntos ATP, lo que le evitará poder acercarse a los tres primeros en la clasificación del ranking. Raonic retrocedió dos posiciones después de alcanzar el cuarto puesto, e incluso podrían ser más dependiendo de lo que hagan el resto de clasificados dentro del top 10.

Dos semanas después de Roland Garros llega Wimbledon, donde el canadiense defiende el doble de puntos de los que defiende en París, ya que logró semifinales el año pasado en Londres.

Raonic se suma a las bajas confirmadas del checo Janko Tipsarevic y a la del argentino Juan Martín del Potro, además de la del francés Julien Benneteau, actual campeón en dobles.

sábado, 16 de mayo de 2015

Reportaje

Después de dos torneos, la UDG vuelve a la Liga de Ascenso

Una lucha insuficiente: el descenso de los Leones Negros

El conjunto felino peleará por regresar el próximo año


Por: Rodrigo Camacho, Owairan Ruiz y Alejandro Zúñiga

Guadalajara, Jalisco. Domingo 10 de mayo del 2014
Un lustro ha tenido que pasar para que luego de lograr reaparecer en el futbol mexicano en la liga de ascenso, el equipo representativo de la Universidad de Guadalajara se corone campeón del certamen de la división de plata al derrotar a Estudiantes Tecos. Una vez más, la ciudad vuelve a tener tres equipos en el máximo circuito. Su regreso convocará a miles de aficionados que esperaban la llegada de este momento, tanto a la comunidad estudiantil, como a las personas que fueron testigos de la historia que forjó la identidad del equipo que nació grande. 20 años después de haberse ido del futbol profesional, Leones Negros vuelve a ser de primera.


Guadalajara, Jalisco. (10/05/2015).- El sábado 19 de Julio, 69 días después de haberse coronado en el estadio Jalisco, la aventura en el máximo circuito, la ilusión, las esperanzas y los sueños se hacían realidad, la Universidad de Guadalajara volvía a jugar un partido de primera división.
La emoción creada por el tan anhelado regreso, se fue desvaneciendo debido a los malos resultados obtenidos en las primeras jornadas del torneo, ubicándolos en su realidad: la lucha por la permanencia.
El conjunto dirigido por el técnico que los hizo campeones, Alfonso Sosa, no mantuvo a su cuadro campeón y armado con varios jugadores que habían militado ya en el máximo circuito, no lograban adaptarse a lo que les pedía su entrenador, que seguía con el estilo con el que jugaban en la liga de ascenso, sin arriesgar ni proponer al frente; resultaba ser una moneda de cambio para sus respectivos rivales, no parecía equipo de primera división y se temía lo esperado: descender rápidamente.

Pero nuestro futbol es muy irregular y los equipos suelen dar sorpresas; el conjunto melenudo tomó una racha de 7 partidos sin perder, además de obtener resultados favorables contra los rivales directos en la busca de la salvación como Puebla y Veracruz. Parecía que el destino era otro para los tapatíos.
Leones Negros terminó el Apertura 2014 con sólo tres partidos ganados y 10 goles a favor, para sumar un total de 17 puntos A pesar de su gran cierre de torneo, estos resultados lo mantenían como el  principal candidato a dejar la máxima categoría.

Comenzaba el segundo y definitivo torneo para saber qué equipo descendería a la liga de plata. La U de G encaró el torneo con pocos cambios en el plantel, sin moverle mucho a su zona defensiva, pero preocupados por el ataque, ya que su pobre efectividad al frente era un gran problema que un equipo con problemas de descenso no se puede dar el lujo de tener. A diferencia del torneo anterior, los melenudos lograron la victoria en la primera jornada, logrando salir por primera vez del fondo de la quema porcentual.
Y cuando se pensaba la suerte le sonreiría a los tapatíos, estos no lograron mantener mucho su ritmo ganador y ligaron una serie de 6 juegos sin conocer la victoria, situación que los ubicó nuevamente en el fondo de la tabla porcentual y, por su pobre nivel futbolístico mostrado, cada vez con menos esperanzas de poder salvarse.

A pesar de esa situación, la directiva, encabezada por Raúl Padilla López, ratificó a Alfonso Sosa como director técnico del equipo, brindándole su apoyo y confianza al alguna vez ídolo del equipo felino. Sorpresivamente, y cuando nadie se lo esperaba, el equipo ligó tres partidos consecutivos sumando los tres puntos, teniendo de nuevo en sus garras la posibilidad de seguir siendo un equipo de primera división.
Pero debido a la irregularidad mostrada en el año futbolístico, y no poder hacer del estadio Jalisco una fortaleza, ni ser consistentes dentro del área enemiga, los melenudos volvieron a estancarse en una racha de malos resultados, consiguiendo solamente dos puntos de 18 posibles, cuando solo tenían que haber rescatado 7 unidades; desaprovecharon las oportunidades que se les presentaron con rivales directos como el Puebla al no poder sacar la victoria.

Llegaban al último duelo en casa frente a Veracruz, con el control de su destino en sus bolsillos. No lo aprovecharon, perdieron el juego, dejando mucha tensión, tristeza, desilusión en la afición y en los mismos jugadores.
Ahora llegaban a la última instancia del torneo, Puebla era el rival con el que peleaban la categoría, pero los melenudos llegaban con una desventaja: no tenían en sus manos quedarse en primera división. Si los poblanos hacían un punto, no importaba lo que los pupilos de “Poncho” Sosa hicieran, estos descenderían
Su última parada: la capital del país, teniendo como sede el estadio Azul y de anfitrión a un irregular y hambriento Cruz Azul que se peleaba puestos de liguilla. Mientras tanto, los de la Angelópolis lucharían a muerte en la Comarca Lagunera frente a Santos, que, como los cruzazulinos luchaban estar en la fase final del campeonato.

La presión se acrecentó al finalizar el duelo contra los tiburones rojos y las palabras de directivos y jugadores no se hicieron esperar. Alberto Castellanos, vicepresidente de la U de G, se quejó del arbitraje: "Nunca se equivocan a nuestro favor (los árbitros), nunca nos van a marcar un penal a favor", declaró. Mencionó que se sentía acuchillado y que no se quedarían callados, ya que con los puntos que les habían quitado ya estarían salvados.
A pesar de fallas que cometieron en su contra, asumió también lo que dejaron de hacer los dirigentes al frente del equipo.
“Asumimos la responsabilidad en los errores cometidos en el manejo del equipo, la parte deportiva, pero también hay que asumir que un factor importante ha sido el arbitraje. Si no te quitan tres o cuatro puntos, ya estaríamos salvados”, sentenció.
Por su parte, Alfonso Sosa manifestó que ya no dependían de ellos y que tenían qué ganar, arriesgando, ya que no tenían otra opción. Declaró que lucharían hasta el final con lo que siempre han tenido, garra, corazón y entrega.
El no tener el destino de su futuro en las manos, de ser último lugar de la porcentual y de haber desaprovechado la ventaja que tenían sobre los demás equipos, es lo peor que puede sentir alguien dentro del futbol, expresó Sosa.
“Sin duda, esto es lo peor que puede pasar un entrenador, un jugador o directiva. Nunca había estado yo así. Es lo más comprometido, como manejas la presión en estas instancias es lo que buscamos nosotros como entrenadores. Apoyarse por todos lados, no es nada fácil”, dijo.
“Por primera vez en los dos torneos dependemos de otro resultado. No tenemos de otra, ir a ganar. Así como se intentó hacer hoy, lo tenemos que hacer, no tenemos otra opción”, señaló.


La semana previa a la batalla final

El día lunes comenzaba tranquilo en las instalaciones de La Primavera, ya que a los jugadores se les dio el día de descanso para recuperarse del juego del día anterior, retomando el trabajo hasta el día martes. Se dio a conocer que los duelos entre Cruz Azul vs Leones Negros y Santos vs Puebla e jugarían simultáneos, a las 8:30 de la noche.

Ya concentrados en los entrenamientos, se le preguntó a Luis Télles cómo se sentía en su situación vivida con el conjunto tapatío, a lo cual respondió que no se esperaba estar peleando el descenso, sino todo lo contrario. A pesar de esto, él trataba de disfrutar y aprender de todo esto, además de servirle para madurar. Confesó que se sentía nervioso por lo que estaba en disputa y que la ansiedad por jugar ante Cruz Azul era muy grande.
"Sí se siente ese nervio, esa ansiedad, ese querer hacer las cosas bien bajo presión, pero uno como jugador está propenso a vivir estas situaciones, son cosas del futbol y es algo con lo que tenemos que convivir”, puntualizó.

Alberto Castellanos volvió a hablar, pero ahora sobre su responsabilidad para con el equipo.  “Asumo responsabilidad por armado y gestión deportiva del equipo, si Leones Negros desciende, es mi responsabilidad y asumiré las consecuencias”, indicó, pero dijo que no se rendirían, ya que aún había un partido por disputarse.
Claro está, no pudo evitar hablar sobre las cuestiones arbitrales, quienes, considera, le quitaron la posible salvación.  “Podemos ser los más malos y no meter gol ni al arcoíris, pero lo que nos ha quitado el arbitraje son más de 12 puntos, el arbitraje ha sido factor”, aclaró.

 El día miércoles, el portero y una de las figuras del equipo universitario, Humberto, el “Gansito” Hernández, habló sobre la máxima responsabilidad que tienen ellos cómo jugadores con su situación, ya que ellos son quienes juegan. También comentó que han fallado, todos, pro más ellos. “Me parece que hemos fallado todos, pero en más parte nosotros, porque somos los  que hablamos en la cancha, somos los que podemos defender a la institución en la  cancha, pero es una responsabilidad conjunta”, dijo.

Los melenudos recibieron la visita de hombres históricos que hicieron grandes torneos con la escuadra felina, los verdaderos Leones Negros, como Jair de Jesús Pereira, Belarmino de Almeida Jr., Nené y Roberto Da Silva, quienes convivieron con los jugadores y fueron a animarlos para que creyeran en ellos y en la salvación.

Fidel Martínez, figura del cuadro estudiantil mencionó que no estaban deprimidos ni con los ánimos en el suelo, que encararían el partido con toda la seriedad y lucharían todo lo posible por salvarse. Estaba tan seguro de eso que comentó que se pintaría su cabello de plata si lograban el ascenso. Al parecer, los jugadores no querían que decayera el ánimo para sentirse confiados en lograr la victoria el sábado.
El jueves, el capitán del equipo, Marc Crosas, confesó que nunca había estado en sus planes el tema del porcentual, ya que habían planeado llegar salvados a la última fecha de la competición.
Crosas tenía claro que la victoria era lo único y que con ello podían salvarse, teniendo confianza en que Santos le ganaría a Puebla pero que si no era así, todos serían culpables del descenso. El español estaba convencido que irían a morirse al estadio Azul y que ganarían. Quería regalarle la permanencia a la comunidad universitaria y a su afición. Sabía que tuvieron la oportunidad de estar ya salvados, al igual que los poblanos.El jueves, el capitán del equipo, Marc Crosas, confesó que nunca había estado en sus planes el tema del porcentual, ya que habían planeado llegar salvados a la última fecha de la competición.
EL “Gansito” volvió a hablar y dijo que consideraba era mejor pelear por la permanencia que por el ascenso; luego de haber estado mucho tiempo en liga de ascenso, Hernández quiere ser el héroes de los Leones, así como lo fue en la final de ascenso. Además busca llegar a ser convocado en la selección mexicana.
"Prefiero luchar por no descender, no menosprecio la Liga de Ascenso, gran parte de mi carrera he estado ahí y me ha dado de comer, pero hay cosas muy diferentes como los estadios, la calidad humana y la calidad técnica. Fue un logro llegar a Primera División, cuando ves realizado tu sueño lo disfrutas mucho, vale la pena, tienes que luchar por lograr más metas o seguir logrando objetivos", puntualizó.
"En calidad y aptitudes me siento capaz, a la par de pelearle a cualquiera, igual y mi desventaja es que muchas ya tienen más años en Primera División o más títulos, pero con mi trabajo sé que puedo competirle a cualquiera", agregó.

El conjunto melenudo viajaría esa noche a la capital. Fue la última vez que entrenaron en La Primavera como equipo de primera división.

El viernes, el equipo se encontraba en la Ciudad de México. Por tercera vez en la semana, el vicepresidente Alberto Castellanos, dio a conocer que si el equipo descendía, no solo se perdería la franquicia, si no que su valor total descendería   un 90 %, que es lo que se devalúa un equipo de la liga de ascenso.
Después se le preguntó si su activo alcanzaría para pelear por el regreso a la primera división, mencionó que era una duda que tenía, porque dependía mucho de patrocinadores, televisión, y de la propia universidad.

El tema del arbitraje volvió a salir de la boca del licenciado Castellanos, en el que denunciaba el perjuicio que los árbitros habían causado al equipo con sus decisiones, sintiéndose perseguido por los hombre de negro.
Explicó que estaban tratando de dejar ese tema a un lado, para que los jugadores no hablaran de ello, y que, aunque no dependía de ellos, dejarían todo en la cancha y saldrían a ganar.

Recordó también los penales que no le habían marcado en el torneo, contabilizando 18 jugadas que pudieron haber sido tiros penales, y que este torneo no se les había marcado ni un solo penal; dio ejemplos de algunos partidos donde sucedieron esos errores y terminó hablando sobre la poca relevancia que la Comisión de Arbitraje tenía con respecto a las quejas de la directiva.

El arquero universitario Humberto Hernández, trataba de ser lo más ameno, alegre y bromista posible, pero sabía que el ambiente era distinto. “No hay tranquilidad porque no alcanzas el objetivo, no estás alcanzando un objetivo, hay preocupación, ansiedad, nerviosismo de qué pasará, el futbol nos pone una oportunidad a lo mejor muy remota o muy poco viable, hay que ir a jugar el sábado, nos quedan 90 minutos donde hay que quedar bien, hay que regalarle un triunfo a la afición, a nosotros y ojalá y dándose el resultado nos dé la salvación”, comentó Hernández antes de viajar a la capital. Sabía que las formas serían lo de menos, que lo importante era la victoria.

También sabía que había mucha gente que no creía en ellos y que pensaban que estaban condenados a descender, pero también había personas que día a día luchaban por sacar adelante al equipo y otras que sí tenían la esperanza que el milagro se consumara.
“Hay mucha o poca gente que cree en nosotros y por esa gente y nosotros vamos a salir a ganar, es cierto que el panorama es complicado, gris o absurdo pero estamos conscientes, si no confiamos o no creemos en nosotros mismos, nadie va a creer en nosotros”,, puntualizó.

Por su parte, Alfonso Sosa aclaró que era el partido más importante de sus vidas, y que tenían que dejar todo en la cancha. Además, mantuvo su postura de máximo responsable de lo que le fuera a pasar al conjunto melenudo; que, a pesar de las fallas arbitrales, ellos no han sabido tener la tranquilidad para definir los partidos y eso es frustrante, triste y molesto, y por eso asume su responsabilidad.

Así llegaría el sábado, el día de la verdad. No habría un mañana para uno de los dos equipos implicados en la quema porcentual. La mesa estaba servida, todo estaba listo para presenciar dos duelos cardiacos por la salvación. Leones Negros esperaba una ayuda celestial, quería que bajara un santo a la Laguna y les ayudara a mantener la categoría, porque si no era así, estarían condenados a regresar al infierno


Llegó el gran día

El reloj marcaba las ocho y media de la noche; el estadio Azul lucía sus gradas casi vacías, señalando la mala temporada que dieron los “Cementeros”. A pesar de esto, existía esperanza en la cancha del Azul, los Leones Negros se jugaban su última oportunidad para permanecer en la primera división de la Liga MX y el Cruz Azul tenía la consigna de sacar los tres puntos para meterse en puestos de liguilla y pelear por el título que se les ha negado por 17 años.

Simultáneamente, en Torreón, Santos y Puebla se enfrentaban exactamente con el mismo objetivo que tenían la U de G y Cruz Azul; Santos luchaba por un lugar en la fiesta grande, mientras que Puebla necesitaba sumar mínimo un punto para salvarse del descenso.
Francisco Chacón, árbitro designado para el partido en la capital, hacía sonar su silbato al mismo tiempo que Fernando Guerrero hacía lo propio en la Comarca Lagunera. Ambos partidos definían el futuro de los cuatro equipos, pero los ojos de los aficionados al futbol se postraban en lo que ocurriera con los equipos involucrados en el descenso.

La Universidad de Guadalajara esperaba un milagro para obtener la permanencia en primera división, y parte de ese milagro consistía en ganarle al Cruz Azul a como diera lugar. Los universitarios iniciaron el partido muy fuerte, intentando controlar el esférico en la media cancha y abriendo espacios por las bandas. A pesar de esto, se podían notar las ansias y el nerviosismo en los jugadores de la U de G, quienes en cada jugada intentaban demostrar que querían quedarse en la primera división. Los Camoteros no se veían cómodos en el campo, pero el resultado era el necesario para lograr evitar el descenso y eso parecía suficiente para los pupilos del “profe” José Guadalupe Cruz.

A los 18 minutos parecía llegar el milagro universitario, pues tras un balón peinado de Anangonó, Jonathan González quedó pleno para fusilar a Corona quien no pudo evitar el gol de la U de G. Los pocos aficionados tapatíos que se dieron cita en el estadio Azul celebraron el gol como no lo hacían desde hace casi un año, cuando su equipo ascendió a la primera división. Volaron vasos de cerveza y gritos de esperanza que alentaban al equipo a ir por más, a no conformarse con un gol. Pero también se escuchaban rezos, plegarias que subían al cielo con la esperanza de que Santos fuera capaz de derrotar a Puebla y así, consumar el milagro universitario.

La noticia de la victoria parcial de los Leones Negros llegó hasta tierras laguneras, donde el “profe” Cruz y sus jugadores se dieron cuenta de la situación en la que estaban, pero no lograban controlar la presión ejercida por el Santos. Puebla era incapaz de pasar de su medio campo y los de Torreón se iban al frente con la intención de anotar el primer tanto del encuentro. 12 minutos después del gol de la U de G parecía que el panorama para los tapatíos se aclaraba. Javier “el Chuletita” Orozco remató de cabeza un centro de Izquierdoz, para poner el marcador 1-0 a favor de los Santos. José Luis López Chargoy, presidente del Puebla, no lo podía creer, su equipo estaba virtualmente descendido y no parecía que los jugadores pudieran revertir la situación.

Las cosas pintaban excelentes para los Leones Negros, quienes dominaban el encuentro y además se veían con posibilidades de anotar un segundo gol, pero la mejor acción que les ocurrió fue la expulsión a los 43 minutos del “Chaco” Giménez, quien tras insultar al árbitro vio la tarjeta roja, obligándolo a abandonar la cancha antes de culminar el primer tiempo.

Pero no todo era miel sobre hojuelas para la U de G, pues mientras en su encuentro saboreaban la expulsión de uno de los mejores jugadores rivales, el Puebla lograba anotar el tanto del empate ante el Santos. Alfonso Tamay sacó un potente disparo cruzado, el arquero lagunero, Marchesín, no pudo hacer nada más que observar el balón incrustándose en las redes de su portería.

En el medio tiempo, todo seguía como había iniciado, la U de G estaba virtualmente descendida, pero esta vez solo esperaban el resultado del encuentro del Puebla pues ellos estaban cumpliendo con su parte.

El segundo tiempo de ambos encuentros comenzaron muy movidos. Leones Negros sabían que la ventaja de un gol era muy poca y necesitaban aprovechar la superioridad numérica que tenían para marcar el segundo. Puebla, por su parte, cambió los roles con el Santos, pues los jugadores camoteros salieron con la consigna de anotar el segundo tanto que les diera un colchón para poder trabajar su encuentro.

No tardó mucho en surtir efecto la presión de los jugadores poblanos; seis minutos después de iniciado el segundo tiempo, en un tiro de esquina, Luis “el Macue” Robles se elevó y remató un cabezazo certero que se incrustó en las redes de la portería lagunera. El festejo de los jugadores del Puebla y su directiva no se hizo esperar pues con ese resultado casi confirmaban su permanencia en el máximo circuito de la Liga MX.
Esta vez el balde de agua fría llegó a la banca de los Leones Negros, quienes se enteraron del resultado parcial en el Territorio Santos Modelo (TSM). Alfonso Sosa, entrenador felino, obligó a sus jugadores de banca no transmitir nada de información a los jugadores de campo, pues quería que estuvieran concentrados en cumplir su parte de ganar el encuentro. El plan de “Poncho” Sosa estaba funcionando, pues al minuto 67 lograron anotar el segundo gol del encuentro, nuevamente por parte de Jonathan González, casi asegurando el triunfo en el estadio Azul y solo esperando la derrota de Puebla para poder festejar.

El partido en la capital se convirtió en un juego de mucha garra, los Leones se iban al ataque y cada que se acercaban al área de Jesús Corona se podía sentir el peligro. Pero esta vez, la mirada de todos los aficionados estaba puesta en el partido de Santos. Los Leones necesitaban una ayuda divina para que los laguneros lograran remontar el marcador, pero se miraba muy complicada la situación.

Santos se dedicó a atacar todo lo que restaba del encuentro, mandando centros frontales y por las bandas, pero la zaga camotera rechazaba todo lo que llegaba por vía aérea. Pero los de Torreón encontraron otra manera de penetrar la defensa poblana, mediante paredes a ras de suelo y tocando la pelota con triangulaciones, de esta manera lograron tener tres ocasiones más de gol que fueron detenidas por el arquero Cota.
Al minuto 73 Andrés Rentería le daría nuevamente esperanzas a los de Guadalajara, pues tras una pared logró quitarse al arquero poblano y rematar con la portería abierta para poner el marcador 2-2 en el TSM. Los visitantes no podían creerlo, estaban a un gol de ser mandados a la división de ascenso y el “profe” Cruz decidió meter a Hércules Gómez para intentar generar una jugada de gol o por lo menos para retener la pelota en campo rival y consumir el tiempo restante.

Pasaban los minutos y el partido en la cancha del Azul estaba sentenciado, la U de G se estaba imponiendo al Cruz Azul y solamente esperaban lo que dejara de hacer Puebla para poder decidir su futuro. Francisco Chacón hizo sonar su silbato por última vez, marcando el final del, posiblemente, último partido en primera división de los Leones Negros. Los jugadores felinos abandonaron el campo y se fueron al vestidor para saber lo que estaba sucediendo en el encuentro en Torreón.


Tras una falta cerca de la portería de Marchesín, un aficionado saltó a la cancha para intentar golpear al árbitro, pero fue detenido a tiempo. Después de este suceso, santos intentó una jugada más, pero ya era bastante tarde. Sonó el silbato en el TSM y Puebla celebro el empate que les daba un año más en la primera división del futbol mexicano.

Leones Negros se despedía del máximo circuito de la Liga MX, tras 364 días de haberse proclamado campeones contra Estudiantes Tecos en el partido por el ascenso. Los aficionados tapatíos no lo podían creer, lloraban en sus asientos, inconsolables, lo peor que un aficionado, jugador, entrenador o directivo pudiera sufrir en el futbol: un descenso.


Las reacciones

Al término del encuentro frente a Cruz Azul, pudimos conocer las opiniones de un par de jugadores, así como del técnico del conjunto universitario, una vez que el descenso era ya una realidad.

El defensa Marcelo Alatorre cargó en contra del arbitraje al mencionar que el descenso se planeó con anticipación para afectarlos a lo largo del torneo:
"Te mentiría si no (hubo consigna), todo el equipo y toda la institución está consciente que se marcaron penales, cosas que se dejaron de marcar, entonces en ese tema si sentimos que cargaron la mano para acá, pero es parte también de nosotros que dejamos de hacer"

El “Chelo” lamentó que dependieran del Puebla en la última fecha del torneo, después de haber tenido en sus propias manos la posibilidad de salvarse:
"Tuvimos todo el torneo dependiendo de nosotros mismos y hasta la última fecha se dependió del Puebla, pero así pasa, así es el futbol, pero hay que seguir trabajando aunque lamentamos que se vaya una gran institución"

El también defensor, Félix Araujo, mencionó la frustración que existía al haber tenido que depender de un resultado externo, pues ellos lograron la victoria, pero debido al empate de Puebla, no fue suficiente:
“Ahorita estamos con mucha frustración entre los compañeros, estamos mal por la situación, lo único que sé es que nos entregamos, esto es competencia y el equipo con el que peleábamos se salvó; dimos la cara a la afición pero nos vamos tristes y apenados”

El técnico del equipo, Alfonso Sosa, comentó que el descenso se dio debido a las limitantes que tuvieron a lo largo del torneo; prefirió no especificar, aunque después mencionó que no es justo fallar por errores arbitrales:
"Pudimos competir como se tenía que competir y pudimos ganar cuando nos dejaron hacerlo, con nuestras limitaciones, con nuestros defectos y virtudes. Es un hecho consumado a lo que comentamos toda la semana"

Sosa externó el cúmulo de sensaciones que aparecen al ser parte de un descenso:
"Es lo peor que puede vivir un entrenador, una directiva y la afición de un equipo. Los jugadores hicieron un esfuerzo muy grande y no alcanzó; hubo tristeza, frustración, enojo, son las sensaciones que tuvimos todos"

El director técnico también externó que para él, no es un fracaso no haber permanecido en Primera División:
"No fracasamos, por nosotros no quedó, tuvimos muchas limitantes y no alcanzó, es algo que lo veo como una ilusión que teníamos"


Nunca dejes de rugir

Y así, en menos de un año, terminaba la estadía de Leones Negros en Primera División. Culpando a los errores arbitrales y sintiéndose apenados por no haber aprovechado las oportunidades cuando eran dueños de su propio destino. Un solo punto u ocho goles más en un año, hubieran asegurado al conjunto melenudo competir en el máximo circuito por al menos dos torneos más. Pero el hubiera no existe y el pasado se caracteriza porque hasta ahora nadie lo ha podido cambiar. Un plantel bastante limitado en cuanto a técnica y capacidades futbolísticas regresa a la división de ascenso, lugar donde cautivó varios corazones y donde renació el sueño de volver a primera. Esperan seguir existiendo y, aunque con su futbol no lo demostraron, prometen con su corazón regresar de nuevo al máximo nivel que existe en el futbol mexicano. Tal como un león después de devorar una presa, aguardarán cautivos hasta que de nuevo sea el momento de mostrarse ante los demás, permanecerán por lo menos un año más ideando la emboscada perfecta para poder dar de nuevo el golpe que los coloque de nuevo en la órbita de todos esos equipos que han creado leyendas y han conquistado campeonatos.
Leones Negros, nunca dejen de rugir. La Primera División, lugar donde forjaste tu historia desde un principio, también estará esperándote. El Estadio Jalisco aguardará con ansias el regreso de uno de sus hijos. La manada restante, continuará rugiendo; hasta que de nuevo sea tiempo de reunirse con los líderes; se levantará, llegará a la cima, rugirá y no volverá a caer.